SONETO I
Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por dó me ha traído,
hallo, según por do anduve perdido,
que a mayor mal pudiera haber llegado;
mas cuando del camino estoy olvidado,
a tanto mal no sé por dó he venido:
sé que me acabo, y mas he yo sentido
ver acabar conmigo mi cuidado.
Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme,
si quisiere, y aun sabrá querello:
que pues mi voluntad puede matarme,
la suya, que no es tanto de mi parte,
pudiendo, ¿qué hará sino hacello?

Garcilaso de la Vega nació en Toledo en el 1501, o posiblemente el 1503. Él tenía seis hermanos, y era el hijo segundo de su familia. Por eso, no recibió dinero de sus padres. Cuando era joven, recibió una educación muy extensiva, y aprendió hablar español, latín, francés, italiano, y griego. Además de aprendiendo cinco lenguas, tocaba la cítara, el arpa, y el laúd. Entro a servir en 1520, y fue nombrado caballero de la Orden de Santiago. Tenía seis hijos, cinco de su esposa. Durante su vida, escribió 40 sonetos, 22 canciones, 8 coplas, 3 églogas, 2 elegías, y el Epístola a Bóscan. Escribía y cantaba mucho sobre la historia griego y latín, y casi nunca hablaba de la religión. Murió el 14 de octubre del 1536 en Nice Francia de una injuria de una batalla. Ahora, su cuerpo está en La Iglesia de San Pedro Mártir en Toledo.